No es de extrañar este impacto en la comunicación diaria. Lo vemos
todos los días, pero lo hemos interiorizado de tal forma que parecemos
ignorarlos. Por un lado, no es demasiado poderoso poder comunicarnos con
amigos a través de Facebook o de Twitter. Pero cuando los activistas de
redes sociales llegan al punto de casi derrocar a un gobierno
dictatorial, o se lanzan a una campaña para detener criminales de guerra
los roles de las redes sociales comienzan a entenderse con una
relevancia distinta.
Desde su nacimiento, décadas atrás, Internet
comenzó a cambiar la forma en la que nos comportamos. Hoy en día, no
nos tenemos que acercar a un banco para poder pagar nuestros servicios,
no tenemos que hacer un llamado telefónico para poder contactar a un
amigo, y las cartas ya están casi en el recuerdo. Incluso las marcas de
consumo masivo están comenzando a instalar pequeños puestos de atención
al cliente para los usuarios de redes sociales. Hoy hace falta tan solo
entrar al sitio institucional de algunas marcas, y hacer click para
pedir facturas sin papel, digitalizadas.
La llegada de las redes sociales marca un antes y un después en la
historia de la comunicación digital, y la situación seguirá cambiando a
medida que las personas tengan más acceso a las mismas. Además, el
avance de la tecnología móvil, como se evidencia en smartphones y
tablets, nos permite estar conectados todo el tiempo para ver videos online
con nuestros amigos y contactos. ¿A dónde nos llevará el futuro? No
sabemos todavía, pero seguramente tendremos que afilar nuestras
habilidades digitales para poder ser capaces de comunicarnos de forma
completa.